06 junio 2017

Johannesburgo una ciudad con encanto

Desde sus ciudades más pujantes hasta los parques nacionales más emblemáticos y los rincones menos conocidos que conservan en su anonimato la esencia africana, esta es una breve radiografía de Sudáfrica, país que acoge el Mundial de Fútbol 201. Sea amante o no de este deporte, aquí le presentamos algunos de los lugares que 7no debe perderse en un viaje a este país hechizante.


CIUDAD DEL CABO. Ubicada en uno de los extremos más australes de África, esta ciudad costera es una de las más cosmopolitas del continente. Desde las alturas de Table Mountain, a cuyos pies se encuentra la urbe, uno siente que ha llegado al fin del mundo. Otra visita obligada es al Cabo de Buena Esperanza, que traerá a la mente historias de los primeros aventureros. Más conocida aún es la isla de Robben Island, la cárcel donde Mandela pasó 30 años de su vida.

POTCHEFSTROOM. Pequeña y acogedora, la ciudad de Potchefstroom cobijará a los jugadores de la Roja durante, al menos, la primera fase del Mundial de fútbol. Situada en el noroeste del país, esta ciudad -conocida por su ambiente sobrio y universitario- fue fundada por los primeros granjeros blancos que llegaron al África austral y hoy exhala un ambiente mixto, entre el África salvaje y el intelecto académico.

JOHANNESBURGO. Tras nacer como resultado de la fiebre del oro en el siglo XIX, Johannesburgo es hoy una ciudad sin límites que ha sabido dejar a un lado la lacra del racismo. Por eso, hay que visitar el Museo del Apartheid o la plaza de Nelson Mandela, en el barrio de Sandton, el más exclusivo. Y, claro está, la casa donde vivió Nelson Mandela antes de ser detenido en los 60. Recuperada de sus heridas, Johannesburgo es hoy el corazón del país, que palpita frenético siguiendo el ritmo de la modernidad. ¿Otro punto de interés? Gold Reef City, donde puede pasear por las pozas de la mina de oro y tomar una copa en el pub más profundo del mundo, a 225 metros bajo la superficie.

DURBAN. Para muchos es el Caribe sudafricano, por magnífico clima subtropical que le acompaña todo el año y por estar bañada por las cálidas corrientes del oceáno Índico. Sea como sea, Durban es un paraíso para los que buscan sol, playa y todo tipo de deportes acuáticos, como el buceo. Incluso alberga joyas de la naturaleza como la Reserva Marina de Santa Lucía, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y si le atrae lo esotérico, no lo dude: el mercado de Muti le permitirá esplorar los misterios de la medicina tradicional africana.

PUERTO ELISABETH. Rebautizada como Bahía Nelson Mandela, esta ciudad situada en la provincia del Cabo Oriental ofrece hoy los placeres de la costa y la belleza de la vida salvaje en su fascinante bahía. Aguas limpias, tranquilas y cálidas sorprenden al viajero, que tiene donde elegir: playa del Rey, Hobie, Pollock... Hay más: la ciudad de la amistad -como popularmente se la conoce- se ha convertido en referencia de la arquitectura art nouveau, ya que posee la colección de edificios más rica de Sudáfrica y, quizás, de todo el continente.

LA RUTA DE LOS VIÑEDOS. Si hay algún producto que caracterice a Sudáfrica, ése es el vino. Y es que aquí, en medio de un paisaje idílico cuajado de pueblos anclados en el siglo XVIII (Franschhoek, Wellington,Tulbagh, Wolseley, Ceres...) reinan unas 200 bodegas, muchas de ellas transformadas en hoteles y restaurantes para amantes de los placeres con mayúsculas. Y todo ello en un radio de menos de 200 kilómetros de Ciudad del Cabo. Allí encontrará a las llamadas Winelands.

PARQUE KRUGER. El Kruger, como comúnmente se le conoce en todo el mundo, es mayor que Israel, o la provincia de Cáceres, por poner un ejemplo más casero. Su justificada fama se debe a la diversidad de su vida salvaje, a su magnífica conservación y al hecho de ser un auténtico santuario de la naturaleza, un lugar que pertenece a las fieras desde mucho antes de 1927, año en el que se estableció como parque nacional.

ROVOS RAIL. Uno de esos trenes de amor y lujo es el de la compañía Rovos en Sudáfrica. Hay distintos puntos de partida y recorridos. La opción más frecuente es el inicio en la capital, Pretoria, donde la compañía tiene su base. Los trenes son modelos antiguos de 1920 que han sido renovados y adaptados para el pasajero más exigente. Para añadir glamour y nostalgia, en buena parte del camino las máquinas funcionan con vapor.

PARQUE DE PILANESBERG. Gracias a su ubicación, al noroeste del país y muy cerca del desierto del Kalahari, la variedad de animales que se puede ver es aún mayor que en el Este. El número de aves es apabullante, así como los tipos de antílopes y la presencia de perros salvajes del desierto. A la vuelta a la civilización se puede pasar un día en Hartbeespoort, donde se esconde De Wildt Cheetah Centre, un refugio de felinos muy difíciles de ver en plena naturaleza.

Y MUCHO MÁS. La Garden Route, doscientos kilómetros de lagos, playas y jardines; las reservas de Ndumo, Hluhluwe, Mkuzi, el parque de elefantes Tembe y el humedal de St. Lucia; el pueblo de pescadores Hermanus Bay o el cañón del río Blyde son algunos de los tesoros sudafricanos menos conocidos pero no por ello menos relevantes.

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