19 enero 2018

El asesino de prostitutas

Como en tantas ocasiones, el asesino era el más normal de los chicos del barrio. Joel Rifkin, 34 años, un diseñador de jardines a menudo desempleado, descrito por los vecinos como «agradable, respetuoso y tranquilo», no tenía pinta de estrangulador. Vivía en una bonita casa, con su madre y hermana, en un barrio de clase media en Long Island, la larga península de Nueva York que desemboca en los Hamptons, lugar favorito de veraneo para los neoyorquinos más adinerados. Pasaba las horas arreglando el jardín, a menudo en compañía de su madre, y reparando su camioneta frente a la puerta de la casa. Joel Rifkin era un hombre que nunca destacó, ni para bien ni para mal, en ningún aspecto de su vida.


Hasta el pasado domingo cuando, a las tres de la madrugada, ignoró la orden del policía que le detuvo por no llevar matrícula en su magnífico Mazda. Después de unos veinte minutos de persecución por el condado de Nassau, siempre en Long Island, Joel Rifkin paró el vehículo, bajó de él y levantó los brazos. Cuando le estaban poniendo las esposas, un agente comentó que olía fatal. «Parece que llevas un muerto en el coche», dijo un segundo agente mientras alumbraba con un linterna en la parte de atrás de la camioneta. Allí, bajo una cubierta de lona, descubrió el cuerpo descompuesto de una pequeña mujer de unos veinte años con señales evidentes de que había sido estrangulada. 

«Yo la maté», dijo Rifkin, un hombre blanco, algo gordito, con bigote y gafas de oficinista. «Era una prostituta», añadió el que ya es conocido como el «estrangulador de Manhattan». Luego vendría la escalofriante confesión según la cual Rifkin ha matado a 17 mujeres, todas detenido el pasado domingo con prostitutas, a las que recogía por la noche en las calles de Manhattan, con las que mantenía relaciones sexuales en su camioneta y a las que enterraba en zonas de Long Island y hasta de Connecticut. El acusado ha facilitado detalles de dónde había escondido los cadáveres de algunas de sus víctimas, lo que permitió encontrar ayer el cuerpo de otra de las mujeres asesinadas en una tumba poco profunda en Town Southampton, en Long Island (Nueva York). Aunque en Estados Unidos el esquema del solitario asesino de prostitutas no es del todo extraño, desde mediados de los años 80 no se producía tan alto número de muertes. En esas fechas, también en el Estado de Nueva York, un hombre llegó a estrangular a diez mujeres.

15 enero 2018

La idea del suicidio

Erase un Pavese adolescente, atormentado ya por la idea fatal del suicidio. Un Pavese a la busca de sí mismo, lector apasionado de Walter Whitman y Gabriele D'Annunzio. Un Pavese que soñaba con ser poeta y se ejercitaba, entre verso y verso, como incipiente narrador. A la edad de 17 años, Cesare Pavese comenzó a escribir una novela que nunca llegó a terminar, una especie de relatorío que arrastraría a su paso todos sus manuscritos imberbes. Nos dejó tan sólo el título, Luchas de jóvenes, y varias decenas de folios sin punto final. Ahora, cuarenta y tres años después de su muerte, el viejo proyecto se hace realidad. Luchas de jóvenes y otros relatos: 1925-1930 (a punto de publicarse en Italia por la editorial Einaudi) recoge catorce textos inéditos, escritos por el poetanarrador antes de cumplir los 23 años. «Hay decenas de manuscritos de la etapa juvenil de Pavese que no han visto todavía la luz», afirma María Rosa Masoero, profesora de la Facultad de Ciencias Literarias de la Universidad de Turín, principal responsable de la publicación del libro. «En cualquier caso, hemos querido respetar al máximo a Pavese y publicamos tan sólo los relatos a los que él mismo había dado una forma más o menos definitiva».

Los originales reposaban desde hacía años en el Centro de Estudios de Literatura Italiana Guido Gozzano, en Turín. La hermana de Pavese, María, y después sus sobrinas, Cesarina y María Luisa, conservaron con celo los escritos juveniles del luego consagrado autor de El oficio de vivir y Trabajar cansa. Lorenzo Mondo, uno de los máximos especialistas en la vida y obra de Pavese, los conoció antes que nadie, hace ya treinta años. «Ahora que los releo todos juntos», dice, «siento renacer la antigua llama y acabo por apreciarlos incluso más que entonces». Nos encontramos, advierte Mondo, ante un Pavese oprimido por el tedio, que desconfía aún de su propio futuro como poeta y no acaba de caer rendido ante el discreto encanto de la que fue y sería su ciudad: Turín.


Se trata de textos muy urbanos y descaradamente autobiográficos: el propio Pavese disfrazándose de mecánico, de oficinista, de pintor, de poeta... Como telón de fondo ya, la seductora Norteamérica, la carnalidad humillada, los primeros amores frustrados, los prodigios de la tecnología, el infierno de las fábricas. El primer Pavese sorprende tanto por sus hallazgos estilísticos (ese Diálogo sobre la amistad perdida escrito a tres voces: italiano, inglés y dialecto piamontés), como por su clarividencia y lucidez. Esto es lo que escribe cuando acaba de alcanzar la mayoría de edad: «Mi existencia se parece un poco a la del gran siglo en que estamos: los entusiasmos de la revolución y, después, el «spleen de la decadencia». Catorce textos, pues, encabezados por la novela inconclusa Luchas de jóvenes, seguidos por una fascinante Trilogía de los coches (El mecánico malvado, El aventurero fallido y El piloto enfermo) que nos descubre a un Pavese tan irreverente como visionario. En El mecánico malvado nos sentimos sin querer en la piel de un poeta frustrado que da rienda suelta a su instinto, lanzándose a tumba abierta por carreteras solitarias («...sentía el mismo atontamiento febril de la masturbación»). Borracho de viento y velocidad, el mecánico llega a identificar el asiento del conductor con la cama de matrimonio: «Y continuaba probando motores maquinalmente. No vivía más que para los motores y para el cuerpo de su mujer...».

Al final, sintiendo la «divina caricia de las carreteras magnéticas», el poetamecánico (o el mecánicopoeta, tanto da) decide poner fin a su «atroz excitación» pisando a fondo el acelerador y lanzándose a toda pastilla por un precipicio. «No es un Pavese muy edificante el que se esconde tras estos relatos», reconoce María Rosa Masoero. «La idea del suicidio es casi una constante desde sus primeros escritos». María Rosa figura en las tapas del «nuevo» libro de Pavese como recopiladora de los textos, aunque su labor va mucho más allá. Ella es también la autora de los numerosos apuntes biográficos y de un apéndice final donde tienen cabida algunos textos incompletos del autor. «Hemos encontrado también mucho material incompleto, notas desordenadas y algunos pensamientos del autor, que hemos querido incluir en el apéndice final», señala María Rosa Masoero. «En todos ellos se va esbozando ya la personalidad de Pavese, ese pulso constante entre la alegría y el dolor de la vida que marcará después toda su trayectoria. También hemos sabido, de primera mano, su intención de reunir todos los escritos juveniles en un libro, aunque al final dejara de lado la idea». «Todavía hay más, mucho más de lá etapa juvenil de Pavese», afirma la profesora de la Universidad de Turín. «Hemos logrado reunir otras cien poesías inéditas que esperamos poder publicar en unos meses». Faltan aún siete años para la celebración del primer cincuentenario del suicidio de Pavese, el 27 de agosto del año 2000 -fecha en torno a la cual seguirán saliendo más textos del autor y trabajos en torno a su obra- y da la impresión de que el inmortal poeta de San Stefano Belbo no ha hecho más que nacer.

11 enero 2018

Las estrellas del Tour

El Tour tiene además otro encanto para los equipos. Después de las 22 etapas habrá nuevas figuras que habrán subido su cotización un cien por cien. La escapada de Futuroscope permitió darse a conocer al gran mundo a Claudio Chiappucci, hasta entonces un gregario. El descenso a tumba abierta de Indurain el año 91 le permitió, además de ser amarillo, lanzarse a la fama. 

La fuera de forma de Leblanc dará libertad a los Castorama. Durand, el viejo Bagot, el campeón del mundo de ciclo cros, Arnould, Bourguinon y el suizo Deker son los candidatos a salvar la temporada a. Cyrille Guimard, que lleva un par de años casi en blanco. La lesión de Lemond, jefe de filas del Gan permitirá a Eric Boyer convertirse en líder. Tiene ya 30 años, pero después de ver a Chiocciolli y Ugrumov nacer para el podium después de los 30 años todo es posible. El Chazal francés tiene otro líder viejo. Eric Caritoux, que fue vencedor de la Vuelta a España. Es un equipo modesto, equivalente al Kelme español, pero que ha sido invitado por la organización de milagro. De Eddy Bouwmans, del Novemail belga se espera mucho de este Tour. Tiene la libertad de saber que su líder natural, Charli Mottet va a sufrir mucho tras haber reanudado la competición hace algunas semanas por la grave caída que sufrió en la ParísNiza. No se espera mucho del Telecom.


Lleva una mala temporada a pesar de que tienen grandes ciclistas como Mario Kummer, Olaf Ludwing, Uwe Raab o Udo Bols. Estos serán sus hombres fuertes, aunque no cuentan para la general. La crisis del Festina es más grave. Ficharon a la legión extranjera y no han dado una en todo el año. Kelly, con esperanzas de hacer su último Tour, no sale. Lino está de abogados tras su nuevo doping, Marie se debe volver loco para ganar la prólogo. Rooks parece ya muy pasado de vueltas y las esperanzas de este grupo con sede en Andorra están en alguna genialidad de Arrieta o de un sprint de Van Poppel. Otro equipo en crisis deportiva es el Lotto. Ha entrado en el Tour gracias a la wild carel de la organización. Su líder de clásicas de Clerq anda peleado con los directores y Nevens tampoco gana carreras. 

Sin embargo; los belgas se, juegan también en esta carrera su futuro y si el año pasado ganaron dos etapas este año también darán espectáculo en los últimos kilómetros. Lo de Seguros Amaya es otra cosa. Fueron los grandes animadores de La Vuelta a España y lo deben de ser en el Tour de Francia. Rincón, Cubino y Montoya darán la batalla en las cuestas. Hay que ver el comportamiento del que dicen va para figura, Antonio Martín. Es su primer Tour y también puede hacer alguna escapada en la montaña, su terreno natural. Mauri lo tendrá difícil en la contrareloj. En la que se corre por equipo su aportación junto a la de Cordes y Pedersen deberán ser fundamentales para evitar que se produzca la mala actuación que tuvieron la temporada pasada. En Banesto todo rueda alrededor de Indurain. Echávarri dice que los jóvenes que acuden a Francia lo hacen con mucha experiencia, «pues aquí no se pueden hacer experimentos». Ha llevado a Prudencio Indurain, que le da mucha seguridad a su hermano, aunque no estará con él en las grandes cuestas. Rue está en forma y puede aportar su apoyo en momentos delicados. Bernard sólo ha hecho 1.000 kilómetros a estas alturas de temporada, cuando los demás llevan cerca de 5.000. 

En Banesto esperan que entre en forma después de las diez primeras etapas llanas. Gorospe aportará su experiencia y si lo hace tan bien como el año pasado ya habrá cumplido. Clas tiene un gran equipo, pero también un gran problema. La contrareloj por grupos. Rominger se enfadó hace dos años en la prueba de este tipo que se hizo en la París Niza, pues decía que no iban lo suficientemente fuertes. Luego se arrepintió de la bronca, ya que el comportamiento de sus hombres fue excelente. Gastón, Echave, Escartín, Arsenio González, Mauleón y Unzaga son hombres duros, pero no van lo suficientemente bien contra el crono. La ONCE es el equipo por excelencia. Si no hay problemas pueden hasta ganar la contrareloj. Zulle, Breukink, Bruyneel, Stephens, forman una mezcla explosiva que debe dar a Saiz uno de los primeros puestos e incluso colocar de amarillo a uno de sus hombres antes de entrar en los Alpes. El TVM va al Tour a hacer etapas. Capiot, Laurtizen, Skibby, Millar y Talen son hombres brillantes para una jornada. Otro resultado sería una sorpresa. Además no cuentan con Theunisse, fuera de forma y lesionado.

07 enero 2018

Mi último suspiro

El periodista José de la Colina y el guionista Tomás Pérez Turrent, mexicanos los dos, viejos conocidos de Buñuel, convencieron al maestro de Calanda allá por los años setenta del interés de realizar una entrevista «in extenso» y a tumba abierta sobre su obra. Buñuel, poco proclive a las declaraciones, les sorprendió aceptando casi inmediatamente. Sin embargo, la dedicación profesional de los dos entrevistadores y los frecuentes viajes que por entonces hacía don Luis fueron alargando el proyecto en el tiempo hasta el punto de que una iniciativa posterior del guionista francés Jean-Claude Carriére, que se formalizaría en el libro de memorias.

Mi último suspiro, provocó que esas muchas horas de entrevista grabadas por los dos críticos mexicanos permanecieran inéditas durante años y años y que, por lo tanto, no llegaran a tiempo de que Buñuel las viera impresas en el libro con el que él pretendía precisamente cubrirse ante futuras peticiones de entrevistas y declaraciones. Este interesante trabajo sobre el autor de Ensayo de un crimen ha aparecido recientemente en una magnífica edición de la colección Plot que dirige el cineasta español Fernando Trueba. En este libro Buñuel cuenta muchas anécdotas que dieron origen a tal o cual escena de sus películas, rememora sucesos del pasado y personajes con los que convivió en el París de los surrealistas, en la España de la II República o en el Hollywood de los años cuarenta, y sobre. todo explica con detalles aspectos que se refieren preferentemente á la estructura de sus escenas, a la técnica, planificación y montaje de sus películas, y a las continuas ideas y ocurrencias de puesta en escena que enriquecían como por milagro momentos o situaciones de sus obras. 


Se niega por el contrario Buñuel a aceptar la mayor parte de las interpretaciones psicoanalíticas que sus entrevistadores, directamente o aludiendo a otros especialistas, atribuyen a sus películas. Piensa el autor de Viridiana que lo importante es que la película emocione a cada espectador, que le sugiera algo, aunque los motivos de esa emoción puedan entrar en contradicción ideológica o estética con sus propias intenciones de autor. Y desde luego, a los críticos que más teme es a aquellos que «ven símbolos por todas partes». 

Hoy casi nunca hablamos de las películas de Buñuel, como si no recordáramos ya aquellos años en que ver una película de Buñuel era prácticamente imposible, años de descubrimiento, estupor, risas y entusiasmos, años de pasión por el más grande cineasta español. Aquel hombre que tanto enfurecía al establishment en tiempos del inacabable general, que había cruzado, el charco con el alma destrozada de los exiliados, dispuesto a agredir a todo bicho viviente desde sus postulados surrealistas nunca del todo abandonados, hizo en México películas alimenticias y maravillosas, integrado en una industria que producía películas de charros y melodramas lacrimógenos -¡ojo, algunos muy buenos!- y fingía humildemente que se había olvidado ya de que era el autor de Un perro andaluz y La Edad de Oro. El libro de Pérez Turrent y José de la Colina nos recuerda paso a paso la obra completa de Luis Buñuel e invita tanto al recuerdo y a la reflexión como a volver a ver estas películas geniales. 

Y nos devuelve un cine provocador y moderno, repleto de ideas visuales, de personajes apasionados, hombres celosos, mujeres peligrosas, curas encantadores sólo a la hora del chocolate, malos rematadamentetontos, ciegos acechantes, mendigos glotones, enanos enamorados, gallinas, arañas, borregos, vírgenes y santos, zapatos, botas, pantorrillas y piernas ortopédicas, huevos fritos y migas de campanero, crucifijos y cadenas, tumbas profanadas y esqueletos sobre las rocas. El inventor del asesino Archibaldo de la Cruz y del paranoico Francisco Galván, el padre de Viridiana y de Tristanita dijo una tarde a sus entrevistadores mexicanos que no le buscaran símbolos. Los hay con cara.

03 enero 2018

A que sabe la carne de hormiga

Esta chica se hizo un día amante de Alain Delon y aquello abrió para ella las puertas de la fama cinematográfica en Francia. Aquí la conocimos en «Nikita», cuyo remake americano anda ahora en las pantallas con Bridget Fonda en el mismo brete de dar matarife a quien haga falta. «Sangre fresca», de John Landis, es el segundo intento de promocionar mundialmente a Anne, Parillaud, y la peor película de vampiros que imaginarse pueda. La suciedad y la depravada atmósfera que definían a su personaje en «Nikita» sentaban muy bien a esta criatura de perfecto revolcón. Pera untarla de sangre los hocicos es una cretinada del peor vuelo posible, acorde con la estupidez de transformar sus ojos en un par de refulgentes esmeraldas de quincalla, como si un ejecutivo de la vieja productora Hammer se hubiera vuelto súbitamente loco y emitiera delirios desde su tumba. La dama guarda, no obstante, un buen numero de encantos. 

Pocas chicas, por ejemplo, se quitan con tanta desenvoltura como ella la guayabera en el asiento del copiloto de un coche, y pocas, también, se acoplan con tan caliente destreza entre el volante y el piloto del mismo coche. Esa secuencia es dé lo más entretenido de la película, a lo que hay que añadir lo bien que se mueve la dama debajo de una sábana, y lo estupendamente que pliega su cuerpo juncal hasta quedarse ¡como un escarabajo egipcio suculento y memorable. John Landis es un perverso. Me cuentan que la chica es bailarina, y eso aclara mucho las cosas, y explica -aunque no sirva de consuelo la escasa dimensión de sus pechitos.


La longitud de sus muslos, empero, es de cariátide, y sus tobillos están bastante cerca del diámetro exquisito. Su cráneo es suntuoso en el sentido de que goza de una calavera estupendamente hecha, incluso con ese aire de desconcertante seducción que tienen algunas peculiares calaveras y que consiste, fundamentalmente, en una tendencia a la arquitectura himenóptera. Se trata de un misterioso encanto de enigmática dimensión que quizá tiene mucho que ver con los oscuros designios de la mantis religiosa (aunque mencionar a la mantis religiosa a estas alturas entrañe algo de cursilería). La carne de esa osamenta es extraordinaria en los labios, de comisura huidiza, y en la majestuosa holgura de los ojos, donde la extensa curva del parpado superior, la perfección parisina de las pestañas, la húmeda temperatura de la mirada y un lunar en la sien, consiguen el perdón para una actriz a la que le falta un prolongado hervor.

30 diciembre 2017

La ruta jacobea

A través de 184 piezas cedidas por museos de diez países realiza un recorrido por la historia de las peregrinaciones desde que se descubriese la tumba del apóstol Santiago en los alrededores de la capital gallega. La muestra ha sido concebida por sus organizadores como un medio de comunicación. El recorrido por las diez salas temáticas en que se divide esta tercera fase del proyecto cultural «Galicia no tempo» iniciado hace ahora un año, busca propiciar el encuentro del visitante iniciado en el universo de la ruta jacobea con piezas conocidas y muchas veces vistas en los libros de arte. Se trata de un encuentro «entre viejos amigos» según palabras del propio comisario de la exposición, Serafín Moralejo. 

La selección final es una muestra de las obras que llegaron hasta nuestros días materializadas en códices, documentos, tallas y pinturas o simples objetos de uso cotidiano que fueron compañía y memoria de un camino que tuvo ramificaciones por toda Europa. El aspecto dinámico de esta iniciativa cultura ha querido reflejarse incluso en su anagrama. La idea de la peregrinación se sugiere con unos pies llagados de peregrinos detalle de un relieve del claustro de Silos que narra el encuentro de los discípulos de Emaús con Cristo


La exposición se ordena en diez secciones en las que las piezas tienen un significado especial al servicio del mensaje genérico. Su ubicación fue decidida tras un cuidadoso examen. Por este motivo más de una pieza fue cambiada del lugar que inicialmente se le había asignado al «descubrírsete otras afinidades electivas» y otras posibilidades de interpretación. 

La muestra se abre con una serie de documentos y códices que fueron fundamentando la construcción de la ruta Xacobea y de la misma catedral de Santiago. Entre las joyas de estas primeras salas está la cédula concedida por los Reyes Católicos en 1499 por la que se permitía la construcción del Hospital Real de Santiago, conocido hoy como el Hostal de los Reyes Católicos. A su lado está la versión más antigua que se conoce de la llamada Concordia de Antealtares, en la que se narra el hallazgo del Santo Sepulcro en el siglo IX y recoge incluso las dimensiones que habría de tener la catedral que hoy conocemos. 

Se trata de un traslado notarial que se expone por primera vez al público y que fue recientemente adquirido por el Archivo Histórico Universitario de Santiago. Otra de las joyas de valor incalculable que se podrán contemplar en el Monasterio de San Martiño es el Códice Calixtino, una compilación anónima que reúne textos referentes al apóstol, misas, milagros y una guía del peregrino, auténtico libro de viajes de la época. La música y la lengua del camino tendrán también su representación. La sala 9 recoge la lírica, las canciones y el drama de las peregrinaciones. Especial importancia tienen las Cantigas de Santa María del Rey Alfonso X, un escrito del siglo XIII en lengua gallega ilustrado con más de 1.200 miniaturas y que constituye una de las obras maestras de la miniatura gótica europea.

26 diciembre 2017

Estoy decidida a morir

Queridos amigos. Os estoy infinitamente agradecido por la preocupación que habéis mostrado por la salud de mi esposa Danica y la mía, y también por todos los esfuerzos emprendidos, vuestras quejas y vuestras protestas, a fin de que pudiésemos ser liberados. En el plano jurídico, ninguna prueba ha podido ser mantenida ni contra Danica ni contra mí. Los propios jueces y fiscales lo han reconocido y, por lo tanto, estaba firmemente convencido de que Dana y yo íbamos a ser liberados durante el primer día de julio. (...) Sin embargo, en el último momento, los jueces y los fiscales se han visto enfrentados a un ultimátum proveniente de las más altas instancias políticas de Serbia y estos hombres de ley, por temor a represalias, han hecho público hoy su veredicto: permanezco en prisión. 

Que transmitan ellos nuestras actas procesales para su estimación a sus colegas griegos, franceses, americanos, ingleses... si se atreven. Asimismo, ellos no han tenido en cuenta el informe de la Comisión médica de expertos que describe con detalle las atroces heridas y lesiones que nos han sido infligidas por la policía y en el que se precisa que es un auténtico milagro que hayamos quedado vivos. Tampoco han tenido en cuenta el hecho de que yo tenga que ser sometido próximamente a una grave intervención quirúrgica, lo que yo voluntariamente he mantenido escondido hasta este día. Ellos simplemente se han sometido a este ultimátum muy claro: Dana y yo debemos permanecer en prisión.


La intención es indiscutible y de origen conocido: es preciso que nosotros soportemos juntos y durante el mayor tiempo posible sufrimientos y dolores, a fin de que alguien pueda disfrutar secretamente de su venganza personal. No permitiré esto. Por eso, desde hoy, primero de julio, comienzo una huelga de hambre, decidido a morir con el fin de evitar a mis verdugos un placer interminable. Yo sé que, quizás desde ahora, ellos van a sacarnos de la clínica de neurocirugía y que las protestas de los médicos no van a servir de nada. Me enviarán entre ratas, a ese calabozo parecido a una tumba y, allí, querrán guardarme de por vida por la fuerza con la ayuda de sondas y perfusiones, lo que, sin ninguna duda, prolongará mis sufrimientos. Pero ninguna fuerza me podrá impedir poner fin a mis días y la responsabilidad de mi muerte les incumbirá a los ojos de Serbia y del mundo entero. 

Queridos amigos, os pediría dos cosas. La primera, haced al menos lo imposible para que mi Dana sea liberada. La segunda, nos os manifestéis en la calle, ni les deis de ningún modo el pretexto de transformar mi desgracia en desgracia colectiva. Os lo suplico, respetad mi voluntad. Para vosotros, que no sois miembros de mi partido, es una súplica; para los miembros y seguidores del Movimiento de Renovación Serbia no es sólo una súplica, es una orden.

Así pues, desde este día rechazo alimentarme, tomar medicamentos, todo. Pido a Cristo que atienda mi deseo de morir lo antes posible. Y en lo que a mí concierne, a los miembros de esta policía sanguinaria que, a Dana y a mí, nos han aporreado, golpeado a culatazos, con botas y puños, les perdono todo. Sólo lamento no poder estar presente el día en que hubiera podido ofrecer a mis verdugos algunos de mis libros, editados en junio y que no he llegado a ver. También perdono sinceramente, como Cristo en el Calvario, a todos los que han dado a los jueces la orden de prolongar mi prisión sin pruebas de culpabilidad y les digo: vuestro deseo de no verme y escucharme más se verá satisfecho: lo cumpliré, y lo cumplo desde hoy, voluntariamente. Queridos amigos, si lográis salvar a mi Dana, os pido que le prestéis vuestro apoyo. Transmitidle mi última voluntad: que nunca jamás se dedique a la política y que se contente con cuidar, exclusivamente, de la publicación de mis libros, aquí y en el extranjero. Infundid valor a mis ancianos padres, a mis hermanos, a mis hermanas, a todos mis amigos. Persuadirles de que, para mí, no era posible otra elección y de que mi suerte no puede ser una razón suficiente para que germine jamás en su corazón cualquier embrión de odio o de venganza hacia nadie. Belgrado, 1 de julio de 1993.